En pocas palabras, podría decirse que el Inbound Marketing consiste en una serie de técnicas de marketing dirigidas a incrementar el número de visitantes que se registran en una determinada página web.

Se aplica también a un blog o un perfil en redes sociales, con el fin de que acaben convirtiéndose en leads (es decir, registros). A partir de aquí, los responsables de marketing irán trabajando con esta información, con el objetivo de preparar a los usuarios para que conozcan bien la compañía y acaben convirtiéndose en clientes.

Sin embargo, e lInbound Marketing engloba una realidad mucho más compleja, que resumimos a continuación:

Atraer: ​Para generar tráfico, se usan diferentes recursos como el marketing de contenidos, técnicas SEO, redes sociales, etc. Es importante hacerlos de acuerdo con una planificación estratégica para conseguir resultados.

 

 

Convertir:​ En este punto, se debe aplicar todas las técnicas necesarias, con el fin de convertir el tráfico en una base de datos para que las acciones inbound sean efectivas. Las páginas de destino, las llamadas a la acción y los formularios resultan muy útiles.

Cerrar: ​Una vez que existe tu base de datos, se debe gestionar los registros, integrarlos con un CRM o con herramientas de automatización y lead nurturing. De esta manera, se crea un flujo de contenidos automatizado y adaptado al ciclo de compra del usuario; que determina el momento adecuado para convertirlo en cliente.

Deleitar: ​Cuando se consigue el cliente, es necesario conservarlo. En esta fase, se deben mantenerlos satisfechos, ofrecerles información útil e interesante y cuidar a tus posibles prescriptores para convertir las ventas en recomendaciones.